Historia del Señor de los Milagros
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Hermandad del Señor de los Milagros de
Nazarenas y su Organización
 

     Está claramente establecido que en el año 1651 un negro esclavo angoleño de la zona de Pachacamilla, llevado por un superior impulso, plasmó en una pared de adobe del local de su cofradía la sagrada efigie del Redentor Crucificado para que patrocinara sus reuniones y les sirviese de guía. 
     Estos negros esclavos nativos de angola por haber rendido culto al Señor Crucificado y haberse Hermanado para ayudarse en vida y auxiliarse en muerte, constituyen el origen de nuestra gran Hermandad Nazarena. 
Tanto la Hermandad del Señor de los Milagros como otras similares formadas al amparo de distintas imagenes o diversas advocaciones, a pesar de su antiguo y tradicional origen, recién en estos últimos tiempos se han organizado y estatuido debidamente adquiriendo personería jurídica y legal. 
     El 13 de mayo de 1766, se acepta hoy como fundación de la Hermandad del Señor de los Milagros. Corrían los días del gobierno del Virrey Amat en que fundaron formalmente las cuatro primeras cuadrillas, pues las procesiones que ya se venían realizando, no eran organizadas como hoy, por cuadrillas especializadas, aunque sus cargadores ya vestían el hábito morado.
     En ciertos documentos de la Hermandad, aparece como fecha de fundación el año de 1651, año este que se acepta como inicio del culto al Señor de los Milagros por los esclavos angoleños.
     Días previos a la salida de las andas del Señor de los Milagros, mientras unos preparan sus oraciones y se alistan para elevar sus plegarias y peticiones al Altísimo, otros se dedican a trabajar día y noche fabricando con celeridad las alegorías que la gente va a usar en octubre: figuras de yeso, platería, hábitos, medallas, rosarios, detentes y los infaltables cirios. 
     Los cirios alumbran intermitentemente la fe de los devotos. A ello se debe su gran demanda.     
     Hechos de cera y a mano, con adornos churriguerescos, sus distintos tamaños y las imágenes de los santos pegadas a los costados les dan una característica especial. 
     Algunos cirios o velas llegan a pesar hasta 30 kilos y medir cerca de dos metros y medio. Llevan el color morado que es el de Jesús y el amarillo por la Virgen; observándoselos en los altares de la Misa y encima de las andas de la imagen durante la procesión. 
     El hábito, atuendo de uso obligado para los fervientes devotos y para todo aquel que sienta el llamado a adorar al Cristo crucificado. Hombres, mujeres y niños se visten de morado tratando de emular a las hermanas nazarenas, quienes fueron las primeras difusoras del color a toda la feligresía. 
     Los detentes hechos de bordado en hilo de seda se venden mucho por estas fiestas. Los hay numerados, exclusivos de los miembros de las cuadrillas, y los de tamaño similar, que son para todos. 
     La feria taurina. La fiesta del Señor de los Milagros se ve engalanada por la realización anual de otra feria, en la que no se adora necesariamente la imagen de algún santo sino que se admira y aplaude la valentía y audacia de aquellos hombres que se enfrentan cara a cara al toro bravo que les toca lidiar. 
     La Feria de Acho está caracterizada por la presencia de matadores experimentados y jóvenes en pos de la consagración en el ruedo. Todos los años se disputan el Escapulario de Oro del Señor de los Milagros, premio que se otorga al torero que haya demostrado mayor nobleza, talento y valentía en sus apariciones durante estas fiestas. 
     Casi siempre la temporada taurina se inicia a fines de octubre, cuando la festividad del Señor de los Milagros está por culminar; sin embargo se le considera como parte de las festividades del mes morado aunque surgan algunas voces de protesta que se alzan por lo sangriento y denigrante del espectáculo taurino que se contrapone al mensaje de amor y de paz del Señor de Pachacamilla.
     El culto al Señor de los Milagros es de carácter nacional. Hay un altar a la efigie del Señor de los Milagros en casi cada aldea del Perú, y entre los que participan en la procesión anual o visitan la capilla en Lima hay muchos visitantes de otras partes del país. Solamente en los Estados Unidos hay como diez Hermandades reconocidas del Señor de los Milagros que realizan procesiones en Nueva York, Washington, Maryland, etc. En Brasil hay las Hermandades del Rio de Janeiro y de Belo Horizonte. 
 
 
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